El Entrenador.

Cuando hablamos de un entrenador, siempre pensamos y creemos que es capaz de todo. Le vemos o lo reflejamos como alguien con poder y capacidad para soportar situaciones difíciles y complicadas.

El entrenador, imaginamos, que tiene una personalidad que le permite estar ajeno, a todos los problemas que suceden y a toda la presión que se le imponga…

El Entrenador es humano, tiene sentimientos y por tanto le afectan las situaciones negativas que se le pueden generar a su alrededor. Él, recapacita y observa donde se puede estar equivocando, y como salir de esa situación.

Pero durante ese periodo, sufre, por no acertar. Eso le afecta en su estado de ánimo, y por lo tanto puede afectar en el estado de ánimo del grupo. Él intenta ser fuerte, y situar un escudo, para que a su grupo no le afecte, y no transmita sus sufrimientos, pero no es tarea fácil.

Los entrenadores, también sufren, por mucho que todos pensemos en algún momento que eso está dentro de la nómina. Es cierto que muchos ganan buenos salarios, si hablamos de élite, pero afecta a todo tipo de entrenador con salarios menores, o incluso sin salario. El sufrimiento no es algo material, sino algo afectivo, y eso no se controla.

En ese momento de sufrimiento, y de no querer transmitirlo, es cuando aparece su SOLEDAD, el encerrarse en uno mismo, para intentar salir.Es normal, que incluso poca gente le de ayuda, o bien porque no aparecen o bien porque él de manera directa o indirecta la rechaza.

Pero comienza a vivir en la soledad del Director de Grupo, las horas de reflexión y los días …y noches de análisis, la búsqueda de porqués, la búsqueda de soluciones…mientras, los otros grupos relacionados con él, y sus decisiones, están en continuo juicio hacia su persona y hacia su trabajo.

Es duro, es complicado, porque se buscan soluciones, donde, a lo mejor, no dependen del entrenador, pero donde a éste le afectaran. Es una soledad, muy dramática, donde sólo saldremos de ella…con la llegada tan sencilla de resultados positivos.

A los responsables se les contrata para conseguir objetivos marcados. Y es en ese momento donde aparece el problema, cuando no aparecen esos resultados, y parece que SOLO EL es el ¨responsable¨ de no conseguirse.

Con buenos resultados, empieza a desaparecer esa soledad. Justo o injusto. Pero el entrenador empieza a abandonar esos momentos de soledad cuando vuelven los resultados positivos. Ya no se encierra. Ya no se aisla. Ya no le juzgan. Ya no se protege de las críticas. Ya no. Ya gana el equipo…

Nosotros los entrenadores, tenemos que tener claro, que si queremos seguir disfrutando de esta pasión de entrenador, nadie vendrá ayudarnos en esos momentos , seremos nosotros sólos los que tendremos que manejar estas situaciones…

Si somos capaces de manejarlas y dominarlas…daremos un gran paso para seguir creciendo como entrenadores.

Paco cañas

FUENTE: Francisco Manuel Mañogil Valero

LaFutboleriaCanaria

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